“…. espejito, espejito, ¿Quién es la más bella del reino?”

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 El Síndrome de Blancanieves

¿Quien en algún momento de su vida no se ha sentido disconforme con su cuerpo? los altos preferirían no serlo tanto; las morenas se tiñen de rubias; ocultamos nuestras calvas o coloreamos las canas; los delgados desearían lucir unos kilos más, y los rellenitos se sentirían mejor sin ellos. Como la Madrastra del cuento de Blancanieves, todos desearíamos que nuestroespejito” nos devolviera una imagen perfecta de nuestra persona.

El trastorno que se conoce como Síndrome de Blancanieves surgió 1987 en un tratado sobre la envidia que presentó la psicóloga estadounidense Betsy Cohen, y que hace referencia a un estado depresivo que afecta a ciertas mujeres al inicio de la madurez. Este síndrome está causado por una distorsión de la imagen que tienen de ellas mismas respecto a su edad y belleza, por su miedo a envejecer y por la inseguridad que se deriva de ello. Todo unido les genera sentimientos de envidia y celos hacia mujeres que, a su entender, les superan en atributos.

El síndrome de Blancanieves en realidad está basado en el personaje de la madrastra, la Reina Grimhilde, del popular cuento de los Hermanos Grimm: “La malvada Reina era admirada por una belleza la cual temía que fuera desapareciendo. Obsesionada, consultaba una y otra vez su espejo mágico, pero cuando descubre que ya no es la más hermosa del Reino comienza a sentirse insegura y amenazada por su joven y bella hijastra. La madrastra, entonces, inicia una verdadera persecución y emplea todo tipo de artimañas para deshacerse de su competidora.”

Este trastorno, fuera ya del cuento, aparece al inicio de la edad madura, etapa en la que la mujer anhela la belleza de la juventud y que coincide con el momento en el que siente que deja de ser el centro de atención, invadiéndole miedo a la soledad y al abandono. Las mujeres que lo padecen se muestran excesivamente preocupadas por la salud y la belleza, luchando contra el paso del tiempo a golpe de bisturí, sometiéndose a eternas dietas y esforzándose en mantener a toda costa su forma física en perfectas condiciones. Arreglarse, cuidarse, querer estar atractivas es positivo mientras no se convierta en una obsesión que nos lleve a depender de los demás, y a la vez odiarles, por la eterna comparación social a la que nos sentimos sometidos.

Suele tratarse de mujeres que acaban saltando de relación en relación buscando cubrir sus necesidades afectivas y de admiración y que, en la mayoría de los casos, eligen como compañero a hombres más jóvenes que ellas o con un elevado estatus. No es extraño que su forma de vestir o maquillaje desentone tratando de disimular su edad mientras imitan a mujeres mucho más jóvenes, incluso adolescentes.

Si no olvidamos que la Dra. Cohen planteó este concepto dentro de su tratado sobre la Envidia, entenderemos que está sustentado por esa emoción. Este síndrome no sólo afecta a quien lo padece, sino que las mujeres, especialmente si son más jóvenes, que están a su alrededor también sufren las consecuencias: al considerarlas su competencia directa acaban sufriendo sus celos y su envidia. Sus víctimas pueden ser compañeras de trabajo, nueras, amigas, hermanas o, incluso sus propias hijas, a las que someten a humillaciones o comentarios malintencionados con el único objetivo de hacerlas quedar mal, osea: “eliminarlas como competencia”. No pueden consentir que nadie, sea quien sea, destaque por encima de ellas.

Hagan lo que hagan por detener el paso del tiempo, la realidad se impone y estas mujeres acaban cayendo en un estado de depresión hasta aceptar la situación, momento en el cual resulta curioso observar que intentan mantener su hegemonía a través de sus hijas, dirigiendo sus esfuerzos a encumbrarlas y ensalzarlas, aunque previamente hayan tratado de anularlas o ensombrecerles.

El hombre de hoy en día también se afana en tener músculos con la misma motivación de las mujeres: “si mejora mi cuerpo mejorará todo lo demás “. El hombre durante la andropausia piensa que manteniendo un aspecto musculoso recuperará la testosterona perdida, de la misma forma que la mujer cree que la retirada de la menstruación merma su atractivo. Está claro que este síndrome afecta tanto a hombres como a mujeres.

En resumen, los síntomas más característicos de quienes padecen el Síndrome de Blancanieves son:

  •  La búsqueda compulsiva de relaciones que reafirmen su atractivo.
  •  Su terror a envejecer y un profundo sentimiento de melancolía por la juventud perdida .
  •  Inseguridad, celos y dura competencia con mujeres más jóvenes.
  •  Una intensa necesidad de aprobación, de demostrar que siguen siendo atractivas y sensuales.
  •  Una preocupación excesiva, que raya en la obsesión por la belleza y la salud.
  •  Un miedo atroz a acabar solas cuando ya no sean ni tan jóvenes ni tan atractivas.

Además de mente y emociones somos un cuerpo, por eso hay que ocuparse de él sin llegar a caer en el error de convertirlo en el centro de nuestra vida. Esconder nuestro cuerpo cuando no nos sentimos conformes con él o, al contrario, sentir el impulso permanente de exhibirlo por considerarlo nuestro único valor nos condena a vivir sin prestarle atención al resto de los aspectos de nuestra existencia.

Cada vez es más frecuente que nuestro cuerpo se convierta en nuestro peor enemigo: no nos gustamos, vivimos insatisfechos, nos minusvaloramos, en resumidas cuentas: nos cambiaríamos por otro; en realidad, cuando la fobia se localiza en el cuerpo, se está “escondiendo” otro problema de fondo. Los trastornos de la alimentación son una de las manifestaciones más frecuentes de los conflictos con nuestro cuerpo. La anorexia y la bulimia aparecen cuando la imagen reflejada en el espejo no coincide con la que la persona tiene de sí misma.

Uno de los pilares fundamentales de la belleza es la Autoestima: comencemos por querernos y aceptarnos y entonces transmitiremos esa seguridad. La belleza no es un concepto absoluto ni cuantitativo, como tampoco lo es el de sensualidad; si caminamos por la vida con la seguridad de ser hermosas, transmitiremos esa seguridad y los demás nos verán así.

Existen innumerables cualidades que no están a la vista pero que debemos cultivar, cualidades que nos darán la seguridad en nosotras mismas que el tiempo le puede restar a la belleza.

¿Reconoces esas cualidades en ti?

Nos encantaría que las compartieras con nosotros.

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Sobre Paloma Hornos

Terapeuta y formadora en Inteligencia Emocional, escritora y columnista en diversos medios de comunicación dirige el gabinete GESTION EMOCIONAL (www.gestionemocional.com). Con ella descubrirás el valor de quererte, y de quererte bien, mejorarás tu productividad y tu comunicación, y aprenderás a gestionar el estrés y tus emociones.

18 comentarios en ““…. espejito, espejito, ¿Quién es la más bella del reino?”

  1. Hola Muy buen análisis del síndrome que la verdad yo no conocía mucho de este tema pero me pareció muy interesante por el hecho de ser una realidad para muchas, incluyéndome. Además de que el autoestima siempre será un tema vigente para nosotras.

    1. Gracias por tu comentario, me alegra que te haya parecido interesante. Efectivamente, la Autoestima es un tema vigente para nosotras, porque no deja de ser la reputación que tenemos de nosotros mismos.
      Gracias por tu aportación.

  2. Hola guapa!
    Me encanta este tipo de post. La verdad es que sí había escuchado hablar de este síndrome pero, en el post me queda más claro todos los conceptos y sus correspondientes síntomas.
    No los reconozco así en mi pero si que tengo personas cerca que sí.
    No obstante, para mi es enriquecedor conocer este tipo de síndromes. Muchas gracias por compartir. Un abrazo

    1. Muchas gracias Omayra por tu comentario, me alegra que lo hayas encontrado interesante.

      Es importante estar informada sobre los posibles trastornos que pueden surgir en nuestra vida. Probablemente nos los suframos en primera persona pero, como tu misma dices, quizá hay alguien a nuestro alrededor que lo padece. Entender qué les ocurre nos ayudará a ser mas empáticos y más amables.

      Un abrazo

    1. Envejecer, en si, puede resultar complicado si sientes que dejas atrás una etapa sin darte cuenta de que se te abre una nueva, tambien apasionante.
      Cualquier mujer es bella y acapara atenciones, cada una en su propia belleza y este tipo de síndromes pueden afectar a cualquiera, con independencia de que sea bella o del montón.
      Espero que te haya resultado interesante este articulo. ¡Te espero en el próximo!

  3. No tenia ni idea de que existía este síndrome pero no me sorprende ya que esta sociedad la imagen y la juventud es muy importante llegando incluso a obsesionar a la gente.
    Muchas gracias por tu post,besos.

    1. Es cierto, Ana, que la sociedad que hemos montado da excesiva importancia a la belleza y a la juventud y nos hace esclavos de la imagen. Por eso es importante saber las consecuencias que nos puede traer quedarnos en la imagen personal, propia o ajena, y olvidar lo que es importante en la vida: QUERERSE Y RESPETARSE a uno mismo.
      Gracias por tu comentario, me alegra que te haya gustado.

  4. Uy Uy uy
    Qué duro realmente es ver hacia atrás y ver lo que fuimos y lo que ahora somos. Si a eso le añadimos que a veces no nos gustamos, es muy fácil caer en esto que nos cuentas.
    Gracias por una entrada tan interesante

  5. Hola! La verdad que a mí esto no me ocurre, apenas tengo 23 años y no pienso mucho en lo que es llamar la atención o buscar que me mire, me conformo con mi novio jajaja.
    Muy interesante tu post la verdad me ha gustado mucho!
    Saluditos!

  6. A veces es difícil abstraerse de todo esto debido a lo que nos rodea y a la presión que sufrimos. Las mujeres cercanas a los 40 nos volvemos invisibles de repente y todo se convierte en: usa esta crema, este maquillaje,… que anuncian chicas a las que doblamos la edad.

    1. Efectivamente, María, hemos creado una sociedad que nos hace esclavas de la imagen, imagen que es proyectada por modelos ideales. Lo saludable para nosotros seria darnos cuenta de las veces en las que nos vemos presionados, para desde esa consciencia, intentar liberarnos de esa presión.
      ¡Gracias por tu aportación!

  7. Es cierto este sindrome lo sufre la.mayoria de las mujeres grandes. Si bien yo no estoy conforme con mi cuerpo por que al ser mama de tres chicos mi cuerpo cambio. No significa que quiera pasar por el bisturi ni nada. Si me molesta un poco me da celo que mi marido mire a otra mas delgada que yo. Pero despues me quedo pensando. Que mi cuerpo lleva historia que cada estria es por los hijos que tenemos. Y que solo el las conoce.que aunque me vea asi de gordita el me acepta y no me desprecia y le sigo atrayendo por que me lo demuestra !!! Asi que solo hay que quererse a una misma. Ese tipo de sindrome puede llevarnos a la locura por no poder llegar a lo que queremos llegar. Muy lindo post. Un beso

    1. Muchas gracias Marisol por tu comentario. Efectivamente se trata de querernos tal y como somos, de aceptar el paso del tiempo y las experiencias y vivencias que nos han permitido llegar a donde estamos ahora.

      Si me quiero y me acepto transmito seguridad.

      Enhorabuena por darte cuenta de tantas cosas, que te permitirán vivir más feliz.

  8. Hola!
    Había escuchado hablar sobre este síndrome, pero nunca había profundizado.
    En un momento de mi vida si que sufrí la disconformidad física, querer ser mas alta, esbelta… hasta que realmente se me fue de las manos, gracias a mi familia y amigos salí de ese bache hace algunos años. Durante esos años mi peor enemigo era mi cuerpo y el error estaba en mi mente. Ahora, puedo decir que me encantan mi cuerpo, mi carnes, mis arrugas y mis canas…y cuando me miro al espejo veo a una persona que ha logrado todo lo que se ha propuesto en la vida, hermosa y sana.

    Un saludo

    1. Muchisimas gracias por compartir con nosotros tu experiencia. Me alegro de que ahora solo sea un recuerdo del pasado. No aceptarnos nos lleva a la frustración, y esta nos resta energia para disfrutar de lo que tenemos … Es delicioso leer a alguien que con tanta seguridad y a la vez con tanta humildad reconoce abiertamente que “ha logrado todo lo que se ha propuesto en la vida”

      Gracias por tu aportación!

¡¡Gracias por participar con tu comentario!!