Todo lo que expresamos con nuestros gestos

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El lenguaje corporal es esa parte de la comunicación que se encarga de darnos información sobre las reacciones, el carácter y las emociones que está sintiendo nuestro interlocutor, solo a través del análisis de sus gestos.

Probablemente, nunca te habrás parado a observar pero todos levantamos los hombros expresando indiferencia, cuando dudamos de que sea cierto algo que nos están contando alzamos una ceja, nos golpeamos la frente cuando caemos en la cuenta de un olvido, tamborileamos con los dedos o damos golpecitos con un pie cuando nos sentimos impacientes, comenzamos a mecernos o a hacer movimientos rítmicos con nuestro cuerpo cuando sentimos angustia o nos enfrentamos a un conflicto, o nos cruzamos de brazos cuando nos sentimos incómodos, a disgusto y lo hacemos con intención de aislarnos o protegernos. Podemos jugar con las palabras, a través de las cuales podemos mentir, pero el lenguaje corporal nos da una información inconsciente que siempre, siempre, siempre, revela la verdad de lo que sentimos y de nuestras emociones.

¿La comunicación no verbal se hereda o se aprende?

No es fácil responder a esta cuestión, y es algo que desde siempre ha preocupado al ser humano. Charles Darwin, hace ya 200 años, llegó a la conclusión de que las expresiones faciales de las distintas emociones básicas eran semejantes en todas las personas, con independencia del entorno cultural en el que haya crecido, ya que el cerebro nace programado para realizar ciertos movimientos concretos que responderían a la expresión de cada emoción. Investigaciones posteriores, ya en el siglo XX, lograron demostrar lo que ya Darwin intuía: que el ser humano nace con elementos muy básicos de lenguaje corporal que permiten informar a su interlocutor sobre su posible sensación de odio, de agrado, de miedo o de tristeza. Con independencia de que traigamos toda esa información en nuestra genética, a lo largo de nuestra infancia iremos aprendiendo muchos otros gestos que tienen un significado concreto en nuestra propia cultura y que es posible que puedan significar algo completamente distinto en otra.

Los sonidos surgen de forma espontánea en el ser humano, y a diferencia de los gestos, los sonidos significan lo mismo en todas las culturas: un grito, un sollozo, la risa, un rugido, un gemido y el propio llanto transmiten mensajes e información de la misma forma que lo hacen los sonidos entre los animales.

Cuando iniciamos una comunicación con otra persona, el saludo será siempre el punto de partida, por eso, por ser nuestra primera señal de contacto, es importante que mantengamos una actitud corporal de apertura, sin encogernos ni encorvarnos. Si quieres comenzar con buen pie, hazlo con un buen saludo: sé el primero en mantener contacto visual, con una mirada amplia y directa, a los ojos de tu interlocutor, y sé también el primero en ofrecerle una sonrisa; con ello captarás la atención más positiva de tu interlocutor.

Un saludo verbal será siempre el siguiente paso, saludo que adecuaremos a lo formal o informal de la situación. Después, cuando llegue la hora de las presentaciones, no olvides sincronizarte con el lenguaje corporal del interlocutor, que es el último paso para establecer una potente conexión: si tu interlocutor está encogido, encógete, si está erguido, ponte derecho, si está apoyado, apóyate, si sus manos están en los bolsillos, mete las tuyas, si sostiene algo en las manos, hazlo tu también. Con estos gestos, similares a tu interlocutor, este se sentirá más cómodo en tu compañía.

Una vez está roto el hielo y tras haber conectado con tu interlocutor, permíteme una serie de recomendaciones que sin duda te pueden ser de utilidad:

  • Evita parpadear constantemente, puesto que este gesto es una muestra de inseguridad. Procura que tu mirada sea directa, ya que hará sentir a tu interlocutor que estás dirigiéndote a él con sinceridad y decisión.
  • Procura no morderte los labios, ni los frunzas ni te los humedezcas con la lengua, ya que son señales de inseguridad, de timidez, de indecisión y de titubeo.
  • Mantén los labios cerrados mientras escuchas a tu interlocutor, ya que eso da muestra de calma y seguridad en ti mismo; Una boca entreabierta o dejar la mandíbula caída sugieren prisa, asombro, nerviosismo y sorpresa.
  • Nunca cubras tu boca con las manos mientras hablas puesto que puede hacer pensar que no estás siendo del todo sincero.
  •  Evita moverte demasiado, ya que quien te escuche pensará que sientes estrés, nerviosismo, temor y falta de control.
  • Colócate siempre en una postura relajada, una posición apropiada y evita hacer gestos que expresen desacuerdo o sorpresa. Incluso aunque te veas en medio de una discusión intensa procura conservar el control de tus gestos.
  • Mantén tus manos siempre a la vista, procura controlar sus movimientos y moverlas lentamente y sin grandes aspavientos, pero sobre todo intenta no cruzar tus brazos frente a tu pecho, pues este gesto es percibido como una actitud de defensa o de rechazo.
  • Procura mantener tu voz en un tono moderado, sin titubeos, ya que una voz vacilante lo que transmite es inseguridad y timidez.

Tomar conciencia de lo que expresa cada uno de tus gestos, es decir, ser cuidadoso con nuestro lenguaje corporal, es la llave mágica de las relaciones personales. Ser consciente de los gestos, propios y ajenos y ser capaz de leerlos nos facilitará enormemente entablar mejores relaciones con quienes nos rodean.

Seguimos charlando en comentaros ¡Te espero!

 

 

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Sobre Paloma Hornos

Terapeuta y formadora en Inteligencia Emocional, escritora y columnista en diversos medios de comunicación dirige el gabinete GESTION EMOCIONAL (www.gestionemocional.com). Con ella descubrirás el valor de quererte, y de quererte bien, mejorarás tu productividad y tu comunicación, y aprenderás a gestionar el estrés y tus emociones.

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